Heritage Club
Hay deportes que no se juegan para pasar el rato. Se juegan porque son parte de cómo uno elige vivir.
El golf, el polo, el tenis tienen algo en común: tradición, ritual, y una atención al detalle que se nota en la cancha y fuera de ella. La ropa que usás en esos deportes no es casual, es parte del juego. Y merece la misma atención que el resto de tu equipo.
Soy Gonzalo, fundador de Heritage Club. Vengo del polo, donde aprendí que los deportes que se juegan toda la vida tienen una cosa en común: la obsesión por el detalle. El equipo correcto no es un capricho, es parte del ritual.
Cuando empecé a meterme en el golf me crucé con una realidad incómoda. Los grandes del mundo —FootJoy, Titleist, Callaway— fabrican sus guantes en los mismos talleres de Sialkot, Pakistán: la capital mundial del cuero deportivo desde hace más de un siglo. Pero al jugador argentino le llegan al doble o triple de precio, atravesados por aranceles, distribuidores y márgenes.
Heritage Club hace lo mismo, pero directo. Diseñamos cada pieza desde Argentina, fabricamos los guantes en los mismos talleres especializados de Pakistán que abastecen al circuito profesional, e importamos el resto de la indumentaria con criterio: solo materiales que probaríamos puestos.
No tenemos catálogo enorme. Tenemos lo que usaríamos nosotros.
Cómo trabajamos:
Heritage Club es para los que entienden que la ropa correcta no hace al jugador, pero sí lo acompaña.
— Gonzalo
Heritage Club es para los que entienden que la ropa correcta no hace al jugador, pero sí lo acompaña.